Angola: El Banco Central se mantiene impasible ante el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas mundiales
Los días 11 y 12 de marzo, el Banco Nacional de Angola (BNA) optó por hacer una pausa en su ciclo de relajación monetaria tras tres recortes consecutivos, manteniendo el tipo básico de referencia del BNA en 17,50, su nivel más bajo desde noviembre de 2023. El mantenimiento coincidió con las expectativas del mercado.
El BNA optó por la prudencia, ya que las crecientes tensiones geopolíticas mundiales -en particular el conflicto de Oriente Medio y sus posibles efectos sobre la inflación en todo el mundo- amenazan la economía angoleña. Aunque la subida de los precios del petróleo beneficiará al tercer productor de crudo del continente, el aumento del coste del combustible refinado probablemente disparará la inflación debido a la dependencia de la nación del combustible importado. En consecuencia, el BNA se abstuvo de adoptar medidas de relajación adicionales para evitar alimentar aún más la inflación.
El BNA no proporcionó ninguna orientación sobre futuras decisiones, pero nuestro consenso es que los tipos de interés bajen de los niveles actuales a finales de este año. Se considera que la inflación mantendrá su tendencia a la baja, lo que podría dejar margen para una mayor relajación en apoyo del impulso económico. Dicho esto, es probable que la magnitud de la reducción sea menor de lo previsto anteriormente, ya que el conflicto entre Estados Unidos e Irán debería alimentar las presiones sobre los precios, limitando la capacidad del BNA para reducir los tipos de interés. El Banco Central volverá a reunirse los días 13 y 14 de mayo.
En cuanto a las perspectivas, los analistas de Emerging Market Watch señalaron: «Los precios del petróleo, las entradas de divisas y la dinámica de los precios de los alimentos seguirán siendo determinantes a la hora de decidir si el banco central reanuda la flexibilización más adelante en 2026. A primera vista, el reciente repunte de los precios del petróleo es positivo para Angola, ya que implica unos ingresos de exportación y presupuestarios más fuertes de lo esperado y una financiación más cómoda para los reembolsos de la deuda, aunque con el tiempo todavía podría alimentar el aumento de los precios de importación y los riesgos de inflación.»