Egipto: La inflación se acelera inesperadamente en octubre
Los precios de consumo subieron un 12,5% en términos anuales en octubre, tras un aumento del 11,7% en el mes anterior y superando las expectativas del mercado. En relación con los datos del mes anterior, se observaron mayores presiones sobre los precios de los alimentos y las bebidas no alcohólicas -el mayor componente de la cesta del índice de precios de consumo (+1,5% en términos anuales frente a +1,4% en septiembre)- y de la vivienda y los servicios públicos (+27,1% frente a +18,1% en septiembre). Por último, la variación de los precios del transporte fue la misma que la del mes anterior (+26,0% en octubre y septiembre). El crecimiento de los precios del transporte se ha enfriado desde agosto, tras aumentar bruscamente en abril-julio al recortar el Gobierno las subvenciones como parte de las reformas respaldadas por el FMI. Sin embargo, el 17 de octubre, el Gobierno subió el precio de una amplia gama de carburantes. Por su parte, los precios de consumo subyacentes aumentaron un 12,1% interanual en octubre, tras una subida del 11,3% el mes anterior. Por último, los precios de consumo aumentaron un 1,86% intermensual en octubre, tras una subida del 1,81% el mes anterior.
La inflación debería estabilizarse aproximadamente en los niveles actuales en noviembre-diciembre y, por tanto, registrar una media ligeramente superior a la del tercer trimestre en el conjunto del cuarto trimestre. Dicho esto, nuestros panelistas consideran que la inflación volverá a descender, aunque a un ritmo más suave que en trimestres anteriores, a partir del primer trimestre de 2026. En conjunto, en el año natural 2026, la inflación debería disminuir hasta su nivel más bajo en cinco años. Esta tendencia a la baja continuará hasta el final de nuestro horizonte de previsión, en 2030, alcanzando su nivel más bajo en nueve años y volviendo al rango objetivo del Banco Central. Los riesgos al alza para las perspectivas incluyen condiciones meteorológicas extremas que afecten a la producción de alimentos, un crecimiento de los salarios y de la base monetaria más rápido de lo previsto y una libra egipcia más débil de lo esperado. Las reducciones adicionales de las subvenciones en el marco de las reformas respaldadas por el FMI constituyen otro riesgo al alza para la inflación.