Eslovaquia: La inflación se desacelera en febrero, pero sigue siendo alta
Los precios de consumo armonizados aumentaron un 4% en términos interanuales en febrero, tras la subida del 4,3% del mes anterior. Con todo, la lectura de febrero fue la más alta de la zona del euro y duplicó el objetivo de inflación del BCE, reflejando los efectos del paquete de consolidación del año pasado, incluido el impacto del impuesto sobre las transacciones. En relación con los datos del mes anterior, las presiones sobre los precios se redujeron en febrero para los alimentos y las bebidas no alcohólicas (+2,7% en términos anuales frente al +3,9% de enero). En cambio, fueron más notables las presiones sobre los precios del transporte (-0,9% frente a -1,8% en enero) y las actividades recreativas (+6,0% frente a +5,9% en enero). Por último, las variaciones de la vivienda y los servicios públicos y de los restaurantes y hoteles fueron idénticas a las del mes anterior (+9,2% y +7,1%, respectivamente). Por su parte, los precios de consumo subieron un 3,7% en febrero, tras una subida del 4,0% el mes anterior. Por último, los precios de consumo armonizados subieron un 0,12% en febrero en tasa intermensual, tras una subida del 1,97% el mes anterior.
Al comentar las perspectivas, Matej Hornak, analista de Erste Bank, declaró: «Por ahora, esperamos que el crecimiento de los precios este año siga siendo similar al de 2024, con una media en torno al cuatro por ciento. Las actuales tensiones en Oriente Medio pueden influir significativamente en la inflación, dada la importancia de la región para las materias primas energéticas. […] Los efectos secundarios -como el aumento de los precios de los insumos intermedios o de los servicios (incluido el transporte)- también podrían ser sustanciales. En consecuencia, la tasa de inflación se verá muy influida por la evolución futura del conflicto y por cualquier nuevo aumento o disminución de los precios del petróleo y del gas.»