Turquía: El crecimiento económico se ralentiza en el cuarto trimestre de 2025
El PIB de Turquía creció un 0,4% intertrimestral desestacionalizado en el cuarto trimestre, tras una expansión del 1,0% en el trimestre anterior. La lectura del cuarto trimestre fue la más débil desde el segundo trimestre de 2024. En términos anuales, el PIB creció un 3,4% en el cuarto trimestre, tras el 3,8% del trimestre anterior y por debajo de las expectativas del mercado.
En relación con los datos del trimestre anterior, las cifras del cuarto trimestre empeoraron para el consumo público (-1,7% en tasa intertrimestral desestacionalizada frente a +1,7% en el tercer trimestre), la inversión fija (-0,3% frente a +3,7% en el tercer trimestre) y las exportaciones de bienes y servicios (-4,5% frente a +2,7% en el tercer trimestre). En cambio, repuntaron el consumo privado (+4,2% frente a +1,6% en el tercer trimestre) y las importaciones de bienes y servicios (+4,3% frente a -3,8% en el tercer trimestre).
Sobre los datos y las perspectivas, Muhammet Mercan, de ING, declaró: «En conjunto, los datos del cuarto trimestre confirman la esperada pérdida de impulso tanto anual como trimestral. El predominio del crecimiento impulsado por la demanda interna, unido a la continua contribución negativa de las exportaciones netas, indica que es necesario seguir avanzando para lograr el reequilibrio previsto en el actual programa económico». Los indicadores adelantados del primer trimestre -incluidas las lecturas de los PMI, la utilización de la capacidad y los índices de confianza de los consumidores y del sector real- apuntan a una aceleración del crecimiento», señalaron los analistas de EIU: «Prevemos pocos cambios en el ritmo de crecimiento del PIB en 2026. En nuestro escenario central, las actuales políticas antiinflacionistas limitarán parcialmente la demanda interna de bienes y servicios, a pesar de los recortes de los tipos de interés nominales a medida que la inflación vaya descendiendo. Los exportadores y muchos sectores de la industria seguirán luchando, y el crecimiento de la construcción puede disminuir, pero la producción agrícola debería recuperarse. Es posible que la Administración adopte políticas más laxas antes de finales de año, con unas elecciones parlamentarias y presidenciales previstas para mayo de 2028 a más tardar. Sin embargo, la guerra de Irán ha añadido incertidumbre. En caso de subida sostenida de los precios mundiales del petróleo y de presión sobre la lira, las autoridades podrían tener que elegir entre políticas más restrictivas o una mayor inflación.»